Descripción del yeso

El yeso ha convivido desde siempre con la humanidad y constituye uno de los más antiguos materiales de construcción: durante el neolítico se usó para realizar cimientos y muros. Los asirios, por ejemplo, ya empleaban el alabastro.
Hace 6000 años los egipcios preparaban argamasa a partir del yeso y 1500 años después utilizaron estuco de yeso en el revestimiento interior de las pirámides.
La civilización romana generalizó su uso en Europa y posteriormente, los españoles lo introdujeron en América Latina.
 
El yeso se originó hace 200 millones de años como resultado de depósitos marinos, cuando parte de lo que ahora son nuestros continentes, eran inmensas extensiones oceánicas. Durante este período, algunos mares se secaron dejando lechos de yeso que se recubrieron para ser descubiertos posteriormente por el hombre.
 
El yeso puro es un mineral blanco, pero debido a impurezas puede tornarse gris, castaño o rosado. Químicamente se denomina sulfato de calcio dihidratado.
 
El yeso es uno de los minerales más ampliamente utilizados en el mundo: 
  • En construcción: debido a sus excelentes propiedades bioclimáticas, de aislamiento y regulación higrométrica, mecánicas y estéticas, se utiliza en guarnecidos, enlucidos, prefabricados y relieves arquitectónicos, proporcionando bienestar, belleza y comodidad.
  • En cerámica para la elaboración de moldes, aparatos sanitarios, tizas y esculturas artísticas.
  • En agricultura para mejorar las tierras de cultivo, como abono y desalinizador.
  • En medicina se utiliza en traumatología para elaborar vendas de yeso, en la fabricación de moldes quirúrgicos y odontológicos y en la producción de pasta dentífrica.
  • En la industria química y farmacéutica como fuente de calcio, componente en medicamentos y lápices labiales.
  • En la industria de los alimentos en el tratamiento de agua, limpieza de vinos, refino de azúcar, vegetales enlatados y alimentos para an